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Días difíciles: Nuevos embarazos… y el mío se aleja cada vez más

Llevo día buscando el momento de escribir aquí. La verdad es que este miércoles pasado tuvimos consulta en FIV Marbella y volvimos a casa algo cabizbajos… y con un bote de pastillas (pentoxifilina) en el bolso.

Desde mi segundo negativo estamos muy liados con pruebas: trombofilias, cualquier atisbo de enfermedades autoinmunes (unas y otras están ya hechas, en espera de tener resultados la próxima semana) y el 22 de octubre una histeroscopia diagnóstica, una biopsia endometrial y un estudio de anatomía patológica. El 1 de octubre tuvimos una ecografía doppler. Por el momento, solo hemos tenido resultado de esta última y no ha sido el esperado: hay algo que no funciona como sería deseable para hacer de mi útero un lugar acogedor para mis pequeños. Para su puesta a punto vamos a necesitar al menos dos meses tomando un tratamiento –primero cada 12 horas y después cada ocho horas- que debería ser suficiente. El Doc me ha alertado de sus efectos secundarios: dolores de cabeza fuertes (la verdad es que sí estoy teniendo alguna molestia) y malestar estomacal (de esto ni atisbo).

pruebas fiv reproduccion asistidaLa verdad es que, pese a los dos negativos en estas dos primeras FIV, en ningún momento nos planteamos que pudiera haber ‘algo más’ que nos impidiera ser papás. No digo que esto vaya a ser un obstáculo. El Gine nos tranquilizó y dijo que el tema de la vascularización –ahora os explico más o menos lo que es, o lo que yo entiendo que es- no es determinante, en su opinión, para que no se produzca un embarazo. Sin embargo, sí ha tenido pacientes en las que mejorando ese factor se ha conseguido el positivo esperado. Eso unido a otras ‘mejoras’, por así decirlo. La idea es que preparemos mi útero para que tenga las condiciones más óptimas, que nos acerquemos a la situación más ideal, para que se produzca la implantación.

De vuelta a casa me desahogué con mi chico. Bueno, los dos. Aunque es un contratiempo que tiene solución, eso no quita que ahora mismo todo nos afecte en exceso y que cada vez que hay que retrasar el tema nos suponga bajar en esta montaña rusa a una velocidad incontrolable. Ahora toca volver a subir y en ello estamos. Cada vez tengo más claro que igual voy a necesitar ayuda psicológica para afrontar mejor todo esto, pero al final me resisto a gritar ‘help’ y acabo por levantarme solita. Bueno, siempre cogiendo fuerte la mano de mi príncipe de ojos azules.  Sigue leyendo