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Donación de óvulos: ¿El paso siguiente?

Hace justo un año visitábamos una clínica de reproducción asistida en Málaga para retomar el tratamiento de fertilidad. Una vez el doctor tuvo nuestro historial en sus manos y nos expuso posibles causas de la infertilidad en nuestro caso, pros y contras de posibles siguientes pasos a dar, lancé una pregunta que llevaba un tiempo masticando: ¿y la donación de óvulos? Lo cierto es que a mi ese tema nunca me ha generado inseguridades ni tengo ningún tipo de prejuicio al respecto y si supiera que ahí está la clave no dudaría mañana mismo en iniciar un ciclo de FIV con óvulos de donante.

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Nuestro médico nos pidió tranquilidad y prudencia, diciéndonos que aún no habíamos llegado a ese punto, pero de verdad que no dejo de darle vueltas al tema. Serán las ganas de que esto corra cuanto antes, aunque está claro que para llegar a la meta hay que estar de nuevo en el camino y nosotros seguimos algo perdidos…

Me siento de nuevo a escribir porque buscando en Internet –no consigo quitarme la ‘mala constumbre’, ¿eh?– encontré referencias de una clínica especializada en fertilidad que está presente en Beniarbeig –zona norte de Alicante– y Gandía. Irema es un centro que trata la infertilidad con la más avanzada tecnología y con procedimientos muy avanzados y personalizados. No en vano fue conociendo sobre el premio IVF Clinic Award que recibieron la primavera pasada que he dado con la empresa. Este reconocimiento lo otorga cada año la Organización de Clínicas de Reproducción Asistida en Europa y es uno de los mayores reconocimientos que pueden recibir profesionales de este sector a nivel internacional. Se ha premiado la excelencia en el ‘Trato Personalizado’ y fue eso lo que me llamó especialmente la atención.

Irema cuenta entre sus tratamientos con la opción de recurrir a la donación de óvulos. Realizan una selección muy cuidada de las donantes para conseguir la máxima calidad posible en este área y estuve hablando con mi pareja por qué no cogernos unos días el próximo puente de diciembre y hacer una escapada a Alicante. Me gustaría que alguien viera nuestro caso desde la distancia y pudiera valorar si la siguiente fase en nuestra lucha contra la infertilidad podría estar el hecho de recurrir a una donante. Es evidente que en mi caso hay un fallo de implantación del embrión y podría haber diversos motivos y causas –genética, incompatibilidades, etc.– que no permiten que el ‘huevito’ se agarre bien en el endometrio.

Según explican en la clínica, el procedimiento será con tratamiento hormonal con estrógenos y progesterona para preparar el útero de cara a la recepción de esos embriones. Señalan que todos se transfieren en fresco, jamás congelados, y ese es un detalle que también ha despertado especialmente mi interés. En mis cuatro intentos fallidos anteriores siempre se realizó la transferencia con ‘congelados’. Dicen en Irema que esta forma “requiere una gran coordinación y sincronización pero ofrece mejores resultados”.

A la hora de seleccionar la mujer donante, garantizan que se trata de una persona sana con óvulos sanos. Se hacen test diagnósticos y se cuidan aspectos como las características físicas y sanguíneas, para que se asemeje lo máximo posible a nosotros, que seríamos ‘pareja receptora’. ¡Quién me lo iba a decir! Pero de verdad que el tema no me asusta para nada, no siento vértigo, solo ganas de verme un poquito más cerca de alcanzar ese sueño de la maternidad… En su página web podéis encontrar más detalles del tratamiento de donación, haciendo clic en ese enlace.

Bueno, chicas, a seguir luchando todas, cada una por nuestro lado pero unidas por compartir esta meta tan especial. Aunque no os responda, os leo. Aunque no escriba, creedme que ando por aquí, deseando sorprenderos un día con la noticia de ese anhelado positivo.