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Qué he aprendido con mi 1ª FIV y qué no repetiré con la 2ª

Os hice caso. Ayer por fin le conté a mi chico lo del blog. Le expliqué que ha sido muy importante para mí en todo este tiempo como espacio donde desahogarme, dejar fluir mis sentimientos, mis inquietudes, mis ‘investigaciones’ y como salita de espera de maternidad donde he conocido a chicas maravillosas. Les hablé de vosotras… ¡Y él me respondió a todo esto mirándome fijamente y dándome un beso! La verdad es que los corazones salían de mis ojos, como en los dibujos animados que veíamos en la infancia.

Ambos comentábamos sobre cuándo retomar el tratamiento y coincidimos en que da algo de pereza. A él le gustaría empezar en junio, pero yo quiero esperar a julio, para al menos ‘disfrutar’ tranquila de junio, de la playita, el relax y algo de descanso. Además de que nos vamos de vacaciones, tenemos una boda y un bautizo, ¡para qué agobiarse con más!

Le comenté lo que he aprendido de mi primera FIV. Fundamentalmente me quedo con una lección: No centrar toda mi vida y mi mundo en este tratamiento. No sé si os ha pasado pero durante dos-tres meses –y desde bastante antes, desde que decidimos que empezaríamos el tratamiento- todo nuestro universo ha girado en torno a este tema. Y creo que, por obvios motivos, en mi caso ha sido algo más extremo, ya que al fin y al cabo somos nosotras las que nos sometemos a este proceso, por la medicación y todo eso.

tratamiento FIV reproducción asistida

De mi primera FIV he aprendido sobre todo que no debo centrar TODO MI MUNDO en este tratamiento. No sé si os ha pasado pero nosotros, desde que decidimos empezar el tratamiento de reproducción asistida, no hemos hecho nada más que pensar y planificar en torno a este tema y al deseadísimo POSITIVO.

Este negativo me ha puesto los pies en el suelo y me ha devuelto a la realidad. De verdad, quiero ser mamá por encima de todo, pero eso debe ser algo añadido a nuestro proyecto de vida, no el centro de una relación o de un plan vital de pareja. Básicamente porque NADIE nos puede asegurar que alcanzaremos el objetivo, y eso es algo real, difícil de asumir pero… real al fin y al cabo. Tengo muchísima ilusión, eso es indudable, pero ese NO de la primera prueba de embarazo me sentó como una bofetada en la cara. Fue como en el cuento de la lechera, y eso no puede ser así. Es malo para mí. Es perjudicial para nosotros.  Sigue leyendo

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Vaso medio lleno, medio vacío…

Hace justo una semana estábamos mi chico y yo nerviosos, extraños… pero ilusionados, al fin y al cabo. Al otro día nos dirían si nuestra vida, POR FIN, cambiaba definitivamente, si en nueve meses tendríamos dos preciosos bebés en casa. El resultado ya lo sabéis, NEGATIVO. Me resulta difícil explicar la sensación al oír las palabras del Doc, su cara, la situación, el día que llevábamos de espera… “Lo siento, no ha habido embarazo“.

El mundo se me vino encima. Pese a que yo llevo toda la betaespera diciendo que estaba preparada para ambas situación -un SÍ o un NO-, me di cuenta que para nada, que en el fondo nos agarramos a la esperanza y esperamos que sí, que seamos de esas afortunadas mujeres que en su primera FIV se quedan en estado.

Ya os digo. Me cuesta recordar ese día. A mi y a mi novio. Nada más llegar a la clínica y sacarme sangre ya nos dijeron que tenían el aparato de diagnóstico estropeado, que habría que enviar la muestra fuera y tardaríamos algo más. “Esperad aquí y ahora mismo os digo”. Los dos con carita de circunstancias. “Lo siento… Hasta las cuatro no tendremos aquí los resultados“. Este cambio de planes fue como un gran jarro de agua fría. Para empezar, tuve que inventarme algo nuevamente en el trabajo. Claro. No es lo mismo llegar sobre la una del mediodía, que a las cinco y media, como llegué. Mi nariz de Pinocho empieza a pronunciarse!!! 

Para continuar, el día por la Costa del Sol parecía no querer hacer honor a su nombre. Fue un lunes bastante frío, nublado y con aire. Teníamos seis horas y media por delante y la verdad es que empezamos a sentirnos mal, nerviosos y la negatividad hizo acto de presencia. Me recordó a las jornadas de reflexión antes de unas elecciones, lo que pasa es que aquí nosotros no teníamos más que decir. Todo estaba hecho. Pero durante ese tiempo de espera nos dio tiempo, cada uno por su lado, a pensar el por qué no, nos olvidamos del por qué sí, con lo cual llegamos ya a la clínica algo ‘afectados’ y yo ya con ganas de llorar incontroladamente.

Pese a que intentamos entretenernos, nada nos hacía mantener la atención lejos de esa muestra de sangre. Intentamos ir de compras, pero es que realmente no nos apetecía. Así que finalmente fuimos a Fuengirola, donde estaba mi suegra, nos tendimos cada uno en el sofá y echamos un sueño breve. Después, paella. Y ya por fin, para el centro de reproducción asistida.

Lo demás ya lo sabéis. 

Una vez dado ese negativo y mis lágrimas hacer acto de presencia -el Doc fue súper comprensivo y nunca estaremos lo suficientemente agradecidos por el buen trato que nos dan… perdonad si soy tan repetitiva, pero lo valoramos mucho-, nos preguntó: ¿Queréis ver el vaso medio lleno… o medio vacío? Yo respondí sin dudarlo: “MEDIO LLENO“. Necesitaba verlo así. Pese a lo frustrante y triste de la situación, nuestro Gine nos dijo el porqué no debíamos desanimarnos, todo lo bueno que se había descubierto en esta primera FIV y que nos quedaban cuatro blastocistos esperando estar en mi vientre (dos intentos que solo supondrían la transferencia y su preparación).

resultados primera FIV

Yo ya he empezado otra cuenta atrás. El día 20 de este ciclo -la Regla no se hizo esperar y el Jueves ya me vino- volvemos a la clínica para ver qué tal me encuentro por dentro, por fuera… y planificar cuándo volveríamos a intentarlo.

 

GRACIAS A TODAS POR VUESTROS MENSAJES, TANTO DURANTE LA ESPERA COMO DESPUÉS. GRACIAS. De verdad no imagináis la fuerza que me da que andemos por aquí, entenderos y que me entendáis y poder desahogarme. GRACIAS.

 

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Lights will guide you home

Quería daros las GRACIAS, así, con mayúsculas, a tod@s las que de una u otra manera estáis ahí, por apoyarme, por apoyaros, por alegrarme, por alegraros, por secar mis lágrimas, por dejar que os las seque… Hoy es el día después. Creo que hoy duele todo un poquito más. Uno empieza a ser consciente de que esos bebés no están aquí. Por lo que sea, seguro que para dejar paso a otros que por uno u otro motivo son los que deben estar.

Repasando este tiempo atrás, una de las cosas más hermosas que saco de todo esto sois vosotr@s, l@s que estáis ahí. Y no solo por las palabras y el apoyo que me transmitís a mi, sino por lo muy valiosas que somos TOD@S, las un@s para las otr@as. GRACIAS de corazón. Me encantará seguir vuestros pasitos, vuestros tropiezos, si tuviera que haberlos, para ver como os levantáis y el día en el que consigamos ese POSITIVO bien grande. Porque está ahí, en el horizonte, solo que hay que seguir luchando un poquito más.

Hoy tengo esta canción en la cabeza. Supongo que pese a lo triste que puede parecer, su mensaje es optimista: tenemos un hogar al que volver, alguien en quien cobijarnos y apoyarnos, ya sea una pareja, la familia y un/a muy mejor amig@. Lights will guide you home… And, WE fix you. Un abrazo.