72

Yo me bajo aquí

Hace mucho que no me sentaba a escribir aquí. Este blog, que ha sido una especie de diario para mi, como una amiga silenciosa que aguantaba mis ilusiones, mis castillos en el aire; mis tristezas, mis lágrimas, mis golpes contra la realidad… Es justo y, para mi, necesario sentarme a contaros a vosotras, a las que estáis ahí conmigo desde el principio, a las que habéis alcanzado vuestro sueño y a las que no, contaros que yo me bajo aquí.

Tal vez no he sido tan fuerte como debiera, puede que no haya sabido gestionar bien el estrés, es probable que no merezca ser mamá sino soy valiente como para seguir en la lucha por conseguir ese deseado positivo.

Hoy hace un año aproximadamente –unos días atrás– que tuvimos nuestro primer negativo. Desde entonces, en este año, han sido otras dos transfer con el mismo triste resultado y muchas pruebas. Muchas noches yendo a la cama con los ojos bañados en lágrimas. Muchos días en los que sonaba el despertador y no quería salir de la cama. Y no, eso no es vida. No. Esa no soy yo. Necesito encontrarme allí donde me quedé y es por ello que, ahora en mi cuarta y –al menos por un buen tiempo– última betaespera me siento con ánimo para volver a escribir esto que leéis.

Después de mucho pensarlo. De decir, decidir, volver a cambiar, de decidir para luego desdecirnos a los pocas horas, mi pareja y yo sí hemos tomado una decisión clara. El miércoles próximo, el 29 de abril, esto terminará. Si es positivo, bienvenido sea, no hay lugar a dudas. Si sigo sin encontrar esas dos ramitas rosa que, para nosotras, parecen una leyenda urbana, pararemos ininterrumpidamente. No puede ser que hayamos invertido casi dos años de nuestra vida –hace justo dos años nos hicimos las pruebas de fertilidad en la que ya nos dijeron que necesitaríamos ir a FIV– en llegar a esto, en llegar a nada. No dudo que ser papás es algo maravilloso, que no habrá nada comparable, por supuesto. Pero no es menos cierto que tan importante como tomar la decisión de empezar en este mundo exige estar preparados es saber decir basta, ya, hasta aquí. Me planto.

Nosotros nos plantamos, al menos, por un tiempo indefinido. Sigue leyendo

142

Pruebas, pruebas y más pruebas

Tarde de domingo, cielo encapotado, mi ordenador y yo cara a cara para poner algo de orden a esta última semana en que he estado ‘ausente’… La verdad es que antes debo daros las gracias –se que no es la primera vez que empiezo así, ¡por algo será!– por los muchos comentarios y consejitos que me habéis dejado en relación a las pruebas que quería proponerle al Doctor que me hicieran. Todos me han sido de gran utilidad. Al fin y al cabo sigo siendo ‘novata’ en muchos aspectos de la reproducción asistida. La experiencia es un grado, vosotras la tenéis y os lo agradezco.

pruebas negativos de repeticion

Domingo entre peticiones de pruebas y analíticas. Ordenando un poco mi cabeza y cogiendo aire para la semana que viene…

El viernes 12 de septiembre tuvimos cita en la clínica. Era el regreso tras el segundo negativo –betaespera el lunes 8, difícil olvidarla–. Nos recibieron con mucho cariño, algo que siempre se agradece. Una vez ya con Daniel Sosa, nuestro Gine, un abrazo cálido y a poner las cartas sobre la mesa. Primero, nada de hacer ya la segunda transfer. Hay que contemplar la posibilidad de que haya algún factor desconocido por ahí que esté dificultando el quedarme embarazada con fecundación in vitro. Sosa lo tenía claro y nosotros también, así que eso me tranquilizó. Durante la cita nos habló de mil nombres, casos, posibles obstáculos… pero todos (entiendo que CASI todos) con solución.

Esto, por un lado, me puso en alerta y algo nerviosa: pensar todos los factores que pueden estar afectando a la implantación de los embriones me estresó. Uno llega a la reproducción asistida pensando que todo eso no existe, nombres que en la vida ha escuchado, pero ahí están… Por otro, me consoló el saber que si salen algunas cositas, por así decirlo, suelen tener tratamiento. El único ‘contra’ es que alargarán esto más, ya que igual hay que estar unos meses con pastillas o pinchazos, pero bueno. Mientras tenga arreglo, no pasa nada. Eso me decía yo.

Por si puede interesados a las que estéis más o menos en mi mismo lugar, me han mandado muchas analíticas. Os digo que, ya puesta, cuantas más cosas me miren, mejor, aunque esto retarde el tema… 
Sigue leyendo

54

Mañana transferencia

Pues llegó el momento. Mañana transferencia embrionaria. Mi segundo intento desde que empecé en esto de la Reproducción Asistida. Estoy intentando mantener la calma, la verdad, ser realista y tener plena consciencia de que esto es como volver a tirar los dados, que igual me sale la sonrisa que la carita triste, pero que es un paso más hacia nuestro objetivo: ser padres. Porque lo mejor es lo que viene…

Me voy a la cama con esta lectura que tiene TODO de verdad. Las que hemos decidido emprender este camino lo hemos hecho porque sabemos que es una senda con corazón y eso debe animarnos a seguir, a ir superando los obstáculos que vayamos encontrando al caminar. A parar y tomarnos un descanso cuando nos sintamos agotados. A retomar la marcha cuando algo dentro nos diga que es hora de volver a luchar. Solo así se consiguen las cosas.

Un abrazo a tod@s y cada un@ de vosotr@s y mañana nos leemos. GRACIAS por estar por ahí, de una u otra forma…


“¿Hay alguna manera especial de evitar el dolor?”

– Si, hay una manera.

– ¿Es una fórmula, o un procedimiento, o qué?

– Es una manera de agarrarse a las cosas. Sigue leyendo

47

Un paso más hacia el objetivo: El viernes, transfer

Toma de contacto con el problema, acudir a una clínica de fertilidad (¿o es de infertilidad?), ser conscientes de que algo hay que hacer. Ponernos en marcha. Medicación, punción, espera por hiperestimulación, transfer, negativo. Tiempo de descanso. Retomar la acción: visita al Doc, vuelta a la medicación y ya fecha de transfer. El día 11 de septiembre este blog cumplirá un año. El día 8 de ese mismo mes sabré si hemos obtenido un positivo o negativo en esta segunda transferencia de embriones.

agenda mr wonderful

La verdad es que estoy ansiosa. Tengo ganas de que llegue ya el viernes –este viernes es mi transfer!- y de estar en betaespera, de que igual que llegue pase rápido. De saber el resultado. De si conseguimos el objetivo, reír, llorar y disfrutar cada segundo de ese mágico momento en el que nos den el positivo. Si fuera que no, simplemente ser conscientes de que esto es un paso más hacia el objetivo. Y punto. No debemos verlo de otro modo, ni como un fracaso, ni como un bache, ni como un escalón. Es otro paso más, hacia delante.

Gracias a todas por estar ahí. Siempre lo diré, para mi este blog ha sido y está siendo de gran ayuda. Conoceros y sentir que todas vamos en el mismo barco, remando en la misma dirección. Que si vosotras podéis, yo también. Que si yo puedo, vosotras también.

El viernes 29 de agosto, a las 13 horas, mi posible futuro pequeño entrará en mí y ojala sea para quedarse. La prueba de embarazo, el 8 de septiembre.

agenda mr wonderful

Corto y cambio.

49

Lo más difícil, la aceptación…

Hola chicas, ha llegado a mis inquietísimas manos un artículo de una escritora y consultora estadounidense publicado en el blog Motherlode del New York Times donde habla sobre su infertilidad y lo difícil de la aceptación de un hecho: la imposibilidad de ser mamá pese a haberlo intentado. La verdad es que me he sentido identificada en muchas cosas con ella, pese a que mi camino, al menos por ahora, es muchísimo más corto y nada tortuoso en comparación con el suyo. La verdad es que, pese a lo duro de lo que cuenta, me ha gustado y quería compartirlo con vosotras, para las que queráis leerlo…

Un abrazo.


infertilidad“Hace casi dos años decidí aceptar que jamás tendría hijos. Tenía 37 años y acababa de saber que mi fertilización in vitro había fallado. Nuestra batalla por ocho años contra la infertilidad incluyó seis inseminaciones artificiales, una cirugía, remedios, inyecciones de hormonas e innumerables (y a veces costosos) procedimientos. Cada nuevo test o tratamiento traía consigo la esperanza de que, esta vez, sí funcionaría. De todo aquello, lo que me quedó para mostrar es una foto de tres tristes grupitos de células -los embriones que no se implantaron- y ninguna explicación real de por qué no logré embarazarme.

Toda mujer que enfrenta la infertilidad debe decidir cuándo ha sido suficiente, cuándo ha llegado a su límite ético, emocional y/o financiero. A mí, mi sentido de la eficiencia me decía que si investigaba todas las opciones, buscaba ayuda en los mejores profesionales y seguía sus instrucciones, yo obtendría lo que quería. Hice todo ello hasta la obsesión, pero nuestras opciones se iban agotando. ¿Otra fertilización in vitro? ¿Donantes de óvulos? ¿Madre sustituta? No podíamos financiar otro tratamiento más y comenzábamos a sentirnos mareados con los riesgos asociados a los medicamentos y tecnologías involucradas. Sin embargo, mi principal razón para decir basta fue que ya estaba cansada de sentirme frustrada y desesperada. Necesitaba dejar de intentarlo para poder volver a vivir. Sigue leyendo