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Una betaespera muy diferente

Hola chicas. Ay, qué semanita llevo. No sé bien qué contar o qué decir, porque esta segunda betaespera está siendo muy rara, nada que ver con la anterior. Al final, la experiencia es un grado, nos guste o no, y de la ilusión y el pensamiento positivo que ganaba al ‘NO’ de la primera vez hemos pasado a un sentimiento de ni blanco ni negro, ni frío ni calor, ni sí ni no. Un ‘no lo sé’ y un ‘todo puede pasar’ descafeinados reinan mi cabeza.

La verdad es que el fin de semana pasado transcurrió muy tranquilito, como mandaban las indicaciones médicas. Dormí como nunca, la verdad, unas siestas de tres horas y unas noches de hasta diez horas en estado de coma, como yo digo, sin enterarme de nada. Comí muy bien, me mimaron mucho mi chico, mi mami y mi suegra (pasé mucho tiempo con ellas porque mi pareja trabajaba de noche) y todo fue sin incidentes.

Todo cambió el lunes, la verdad. Pasé el día con muchos pinchacitos en el vientre y estos pasaron a la parte baja de la espalda, por los riñones, y a las piernas. Durante el día fue a más. Salí del trabajo a las cinco y media y me fui para casa. No sabría describir la situación, supongo que al final los nervios también influyen mucho, aunque no me noto especialmente ansiosa. El caso es que las molestias fueron a más, especialmente en las piernas. Aunque tengo problemas de circulación, no me suelen doler con tanta intensidad. Fue tal que pasé una noche de perros, apenas pegué ojo y empecé a sacar mi lado ‘hipocondriaco’.

Estaba sola, mi niño tenía programado un mini viaje de trabajo de lunes a martes desde hace unos meses, así que eso iba haciendo que más se liara la bola. Pero vamos, el dolor era real, de eso estoy segura, y las molestias eran peores en la cama que en pie, por lo que probé a meterme en la ducha con agua fría, dar unas vueltas por la casa… apenas pequé ojo. Por supuesto, a él no le quise decir nada para no preocuparle de más, ¿qué iba a poder hacer?

El martes me levanté cansadísima por la mala noche… los dolores siguieron pero más leves. Lo que decidí fue ir al trabajo andando, para ver si lo que necesitaba era caminar un poco –tengo como 25 minutos hasta la oficina y siempre voy ‘a pata’. El día transcurrió con menos incomodidades que el lunes –con pinchacitos en la tripa, eso sí- pero con algún ‘incidente’ en el trabajo que me hizo afrontar la jornada con mucha tristeza… Pero bueno, que todo acaba y el Trombocil entró en mi vida!

Ya por la tarde hablé con el Doctor y me comentó que el tema de pinchacitos, el pecho sensible, que también lo noto y otras cosillas podrían ser síntomas de embarazo en un caso normal, claro que sí, pero que en tratamientos de reproducción asistida pueden ser engañosos. La medicación hace mucho y sería una “temeridad y una imprudencia” por nuestra parte decirte algo diferente. Gracias, doctor Sosa.

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¿Hay alguien ahí???

Esa es la pregunta que más me hago estos días. Hoy justo hace una semana que Melli y Zos están conmigo, o deberían estarlo, deberían… Son ya siete días de betaespera y la verdad es que ya empiezo a ponerme nerviosilla, para qué negarlo. Supongo que realmente es normal que me esté pasando esto. De no ser así sería de piedra. Y no, soy humana. Tengo miedo. La prueba será ya el lunes y de verdad no veo el momento. Intento imaginarme qué pasará, cómo me sentiré, con un SÍ, con un NO, y no lo consigo.

Durante estos días he intentado ser positiva. La verdad es que lo he conseguido gran parte del tiempo. Me he acariciado mi vientre, les he hablado, mi chico y yo ya nos dirigimos a ellos -¡hasta nombres tenemos elegidos!!!- y cuando hablo con mi madre o mi suegri siempre hacemos referencia a ellos, ¡con sus nombres, ya os digo! Mi idea es intentar hacer todo lo posible por pensar en verde, en positivo. Sin embargo, desde ayer me noto algo caída.

Intento distraerme. Ya empecé mi curso de fotografía y cada cosa que aprendo, inconscientemente, la relaciono con mis mellis. Pienso en las preciosas fotos que podré hacerles, que serán mis mejores modelos, junto con mi niño de ojos azules… Veo la tele. Me he enganchado totalmente a ‘The Americans’ y me he visto en unos días la primera temporada entera. También me he dedicado a cocinar algo. Ahora que tengo tiempo –sin gym ni otras ocupaciones-, la verdad es que me relaja mucho ponerme a preparar platillos y a experimentar ¡No imagináis las almejas a la marinera que preparé el lunes! Pero bueno, más allá de todo esto, tengo dentro un nudito que no me deja centrarme bien en nada.

Respecto a síntomas, que me preguntaba nuestra amiga Ángeles -¡qué poquito te queda!-, no me he notado nada especial. Algunos días he tenido algún pinchazo en la tripa, pero es porque los nervios se me agarran ahí y a veces me duele. Debo relajarme para relajar el estómago y que se calme el malestar. Mucho flujo, pero es debido a la progesterona. Menos mal que uso salvaslip e incluso compresas, porque si no creo que tendría que renovar toooda mi ropa interior. Y cansancio, eso sí. Tengo mucho sueño y ganas de dormir, la verdad, pero eso no es raro. Por las noches suelo estar en coma y en estos días me he ido pronto a la cama porque solo he tenido ganas de terminar los días y que pasara rápido esta betaespera.

A lo que más le temo es a que me venga la regla, la verdad. Quiero enterarme de lo que sea el lunes en la clínica. No antes. De hecho mi chico me ha dicho que podíamos hacer nosotros la prueba el domingo en casa, aunque el 14 vayamos al Doc. Pero no me siento preparada para hacerla. Prefiero esperar. Como digo, no quiero antes del lunes, en el Doc, y con la seguridad de que el resultado que nos den es 100% fiable.

Para este finde, curso de fotografía esta tarde y mañana por la mañana… El domingo vamos para Málaga a ver a mi familia y a la de mi novio… Me queda por rellenar la tarde del sábado y las noches de hoy y mañana, que mi chico está de noche y estaré sola. A ver qué tal se me dan estas últimas horas antes de enterarme si mi vida cambiará… o todo seguirá más o menos igual.

 

Un abrazo a TOD@S Y CADA UN@ DE VOSOTR@S. Gracias por estar ahí. Por vuestros ánimos. Por vuestra fuerza. Esto es mutuo y cada buena noticia que me dais es buena noticia para mí. Igual que cada tropezón en el camino es una caída también para mí. Lo conseguiremos, de eso estoy segura, solo queda esperar.

 

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Sangrado de implantación

No tenía ni idea de la existencia de este ‘sangrado de implantación’. Ni yo ni mis amigas que ya han sido mamás. Antes de entrar a explicaros en qué consiste, os cuento brevemente: el pasado sábado manché, como si fuera regla. Me extrañó muchísimo, porque según mi calendario la menstruación debería venirme el día 2 de noviembre. Obvio, me fui a internet a ver qué podía ser y ahí estaba: el Sangrado de Implantación. Os adelanto ya que, en mi caso, no ha sido eso. Se me ha adelantado la regla y ahí he encontrado respuesta a esos síntomas de dolor de pecho y ánimo alterable que días atrás os contaba y soñaba con que fueran manifestación de un embarazo… No, nuevamente, ‘sigue buscando’.

Y ahora sí. Os cuento sobre el sangrado de implatación. La verdad es que, como os decía, he preguntado a mis conocidas y ninguna lo ha tenido, pero según los profesionales suele ocurrirles a un tercio de las mujeres embarazadas. Se trata de una pérdida que puede durar de uno a tres días, más leve que cuando estamos menstruando y más oscuro. Suele ocurrir las primeras semanas de gestación, cuando el útero está muy irrigado y sangra con facilidad. Es buena señal, así que si alguna lo tuvierais, no os preocupéis, más bien al contrario.

Como os contaba, y según he leído de doctores y en blogs de clínicas especializadas en gestación, este sangrado tiene lugar al adherirse el embrión a la pared del útero, cuando se está agarrando. Es posible que se rompan pequeñas venas y arterias que irrigan normalmente al endometrio, provocando ese sangrado. Sigue leyendo

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Cinco síntomas de embarazo

Deshojando margaritas. Así se sienten muchas mamás o futuras mamás que, como yo, están intentando quedarse embarazadas. Lo primero es hacer los ‘deberes’ en lo que a la ovulación respecta. Lo segundo, ¡esperar! Esta situación puede hacerse eterna y seguro me entenderéis cuando os digo que me encantaría cerrar los ojos y que ya hubieran pasado dos semanas, momento en el que ha de venirme la Regla.

síntomas de embarazo

Me ha venido a la cabeza la letra de la canción de Alejandro Sanz, ‘La margarita dijo no’. Espero que en mi caso, y en el vuestro, la respuesta sea otra, pero, mientras tanto, espero intentando no desesperar y buceando en la red para conocer los teóricos síntomas que pueden indicarte un probable caso de embarazo.

Os escribo sobre este tema, todo hay que decirlo, porque esta noche he notado que me molestaba el pecho, podría decir que me dolía un poco al ponerme boca abajo. Y es ahí cuando he pensado, ¿no era este uno de los supuestos síntomas de estar en estado? ¡Pues vamos a ver qué nos dice una fuente en la que confío, el doctor Carlos B. Salvador, ginecólogo de la Clínica Gynaikos, para Mibebeyyo.com!

Obvio, el retraso menstrual. ¿Cuánto es recomendable esperar para hacernos un test de embarazo? Pues depende de lo regular que seas con tu regla. Si eres como un reloj, tres o cuatro días ya podrían ser una señal a tener en cuenta. ¡Adelante! ¡A ver ese positivo! En caso de que seas irregular, como es mi caso (al menos en parte), primero, aceite de onagra para regularte y, después…, yo prefiero esperar al menos una semana, para no ilusionarme en falso. Sigue leyendo